“En el duelo, el dolor producido es TOTAL; es un dolor biológico (duele el cuerpo), psicológico (duele la personalidad), social (duele la sociedad y su forma de ser), familiar (duele el dolor de los otros), y espiritual (duele el alma)”. J. Montoya.
En ocasiones el proceso de duelo se complica y puede que esté provocando en ti conductas insanas (alteraciones del sueño y/o alimentación, aislamiento social, atesorar objetos, visitar lugares que frecuentaba el fallecido/a, …).
Esto no es malo, de hecho, es necesario. El problema viene cuando permaneces en este estado sin avanzar hacia la aceptación de la pérdida.
Pero … ¿en qué te podemos ayudar?
- Buscaremos el cambio de pensamientos distorsionados por la pérdida por otros más adaptativos tras la misma.
- Regularemos las emociones desagradables y el dolor de la pérdida (tristeza, angustia, apatía, enfado, ira, culpa, soledad, abandono, impotencia)
- Te ayudaremos a adaptarte a un medio en el que el ser querido ya no está, pero queda mucha otra gente que te quiere, te entiende y quiere estar a tu lado.
Vivimos en una sociedad tanatofóbica, nos educan de espaldas a la muerte y también de espaldas a diversas emociones necesarias para transitar el proceso de duelo.
